Invitamos a conocer a Verónica Bueno, diseñadora responsable de Sweet Lord, grifa de diseño de autor para hombres. En esta entrevista nos comparte su trayectoria, inspiración, los desafíos del medio, sus proyectos a futuro y un adelanto de su pasarela en MoWeek Verano 2016.

Imagen de introducción: campaña Sweet Lord Verano 2016.

Contanos sobre tus primeras experiencias en el mundo del diseño

“Empecé cursando vestimenta en la Universidad de Trabajo del Uruguay (UTU) en Trinidad (Flores), donde adquirí aprendizaje en manejo de las diferentes técnicas de construcción de prendas como corte, moldería y confección. También incursioné en temáticas específicas como lencería y soirée, vestuario de gala, cocktail, y pret-a-porter. Al finalizar mis cursos, me trasladé a Montevideo donde ingresé en la Escuela Universitaria Centro de Diseño (EUCD) a especializarme en Diseño Textil.

Haciendo sastrería en Mutate conocí a Santiago Barriola y Gonzalo Massa, de quienes aprendí mucho observando su proceso creativo y de confección (know-how). Ellos prestan especial atención a todos los detalles. Como tenían sus propios sastres yo no cosía, mi trabajo se limitó sólo al corte. Siempre utilizan géneros y texturas nobles de alta calidad, nada queda librado al azar, investigan mucho y tienen muy buenas terminaciones. Son perfeccionistas de la alta costura: no dudan en desarticular y desarmar una prenda si el resultado no es el esperado.

Yo comparto su metodología, porque cuando tenés todas las herramientas y una excelente formación, sabés cómo y qué exigir cuando creás una confección. Muchas veces he compartido este método y desarmo cosas, porque por mi formación no puedo despegarme del especial toque final, y de esa sensación que aporta la costura. Soy muy detallista (hasta en demasía), no me siento satisfecha hasta que las cosas no salen bien y como las imaginé, aunque eso en alguna oportunidad, signifique demorar el proceso y conlleve el riesgo de no llegar cualitativamente a la fecha de entrega acordada o a punto en los desfiles.

En cuanto a madurez en términos de negocio, me identifico en la etapa de aprendizaje, y voy a seguir en ella. Siento que no estoy todavía consolidada, y aun cuando logre mis objetivos, no permaneceré estática porque obedezco a la dinámica y el medio está siempre en constante movimiento, con muchos cambios. Hay que buscar nuevos desafíos, nuevas inspiraciones. De tener oportunidad, seguiría profundizando en mis estudios e investigando técnicas.”

Has sido y sos parte de Efecto Cinco como expositora en dos ediciones, además de activa integrante del colectivo, ¿cómo es el trabajo a nivel artístico, y cuáles son los objetivos del grupo?

“Mi colección para Efecto Cinco 2015, Renacimiento Digital, fue en tafeta, pensada para descanso con estilo dandy muy ciudado. Me inspiré en la obra de Botticelli. Como estudié pintura, entonces repliqué su obra en las prendas. Me encanta experimentar, y me considero multifacética. Me voy adaptando, veo lo que viene de afuera y le doy mi impronta para que sea coherente con mi diseño y mi público.

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Efecto Cinco 2015, Centro Cultural de España en Montevideo.

En la última edición, llegué a Ruben Rada que eligió Sweet Lord para el vestuario de su próximo disco y gira. Estoy sorprendida porque no lo imaginaba, él llega a un público diferente al mío, que si bien es más masivo se atreve a cosas diferentes. En cuanto a vestuario Rada es abierto a experimentar, a recibir sugerencias y opiniones, es muy bueno trabajar con él.

En Efecto Cinco como colectivo somos ocho diseñadores: Pedro (Castillo), Javier (Ramírez), Natacha (Ruth), Claudia Rosillo, Rosa Oliveto, Michelle Serván, Iracema (Ana Karina Sloth) y yo. Muchos de ellos tienen años de carrera con trabajo para marcas y empresas; juntos advertimos la importancia y el valor agregado de unificar fuerzas, dejar egos de lado, reunir a diferentes escuelas y generaciones y criterios, es este intercambio el que nos nutre como colectivo, y principalmente nos desarrolla como profesionales. Son experiencias positivas nacidas en un medio pequeño donde no hay cabida para la competencia salvaje. Nuestra misión es generar y crear para elevar el nivel del diseño, exaltando la tolerancia y la coparticipación integrando propuestas sin quedarnos dormidos en el conformismo. Ahora estamos en una etapa de impasse, en un espacio de reflexión, con ideas de concretar más acciones que mantengan vivo el diseño y generen conciencia en el público sobre ese bien que todos tenemos en común.”

Sweet Lord

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Efecto Cinco 2014. Homenaje a Carlos Páez Vilaró. MAPI, Montevideo.

“La marca está recomenzando, terminé de trabajar a tiempo completo este año, por lo que ahora puedo dedicarme íntegramente a mi emprendimiento, lo que generó la oportunidad de explorar más, descubrir mi identidad como diseñadora y enfocarme en mi público. Salir de esa zona cómoda también fue un replanteo de vida, una invitación a ponerle más pilas a mi trabajo y comenzar a abrir nuevos caminos. Como la indumentaria masculina es un nicho tan grande, tengo que consolidar mi clientela y darle lo mejor.

La llegada a mis primeros clientes tiene que ver con mi colección de egreso para la EUCD inspirada en la comunidad LGBT y la paleta de su bandera. Mi primer acercamiento y desafío fue entonces, conectarme con el público homosexual.

Wild Life

Wild Life. Sweet Lord Verano 2014

Cuando presenté Sweet Lord en MoWeek Verano 2014 con la colección Wild Life, inspirada en los safaris con los colores tierra y materiales frescos, fue un poco extraño. Los hombres no se animaban a mirar, porque no podían creer que hubiera una propuesta exclusiva para ellos. Tuve que invitarlos a ver mas allá de los límites establecidos. Durante el evento invertí mucho tiempo observando, la mayoría va acompañado de sus parejas y no esperan encontrar propuestas para ellos. Finalmente gané clientes para mis prendas, lo que se tradujo en una agradable y grata experiencia. Hoy mis clientes más fieles se cuentan entre los veinticinco y treinta años, es un grupo bastante joven, a quienes les atrae lo jugado. Al momento de buscar desafíos, planteás otras propuestas que alcanzan modelos de más edad.

Ahora estoy trabajando a pedido. Es un mundo nuevo. Ellos preguntan cuándo vas a hacer propuestas nuevas, y solicitan prendas en un cierto estilo, escucho sus inquietudes, pero yo mantengo mi mirada, toque que imprimo en los diseños. Tengo claro cuales son mis clientes y no voy a dejarlos desvestidos, aunque aparezcan nuevos clientes. Soy fiel a quienes buscan cosas nuevas y se animan a probar estampas, colores y texturas diferentes para destacarse y diferenciarse. Son esos que no tienen prejuicios, pero no encuentran locales con prendas atractivas para ellos y finalmente terminan comprando sus telas y enviando a confeccionar. Mi cliente es entonces, el hombre que no se conforma con lo que ofrece el mercado y realmente valora a conciencia el trabajo de diseñador.

En la próxima MoWeek Verano 2016, Sweet Lord va al encuentro de un público nuevo, más amplio, a salir, vencer el miedo a la exposición y llegar mas profundamente a la gente, posicionar la marca, innovar y proyectar a futuro la llegada a locales de diseño.”

Dicen que el éxito en la vida es saber elegir qué batallas luchar, y elegiste una particularmente difícil, como el diseño masculino en Uruguay. ¿Cómo llegaste a esta decisión?

“Nunca había pensado en diseñar para hombres hasta-durante el último año de la EUCD, con un ejercicio de confección de cintos. Llegado el momento del desfile de egreso, y con la voluntad de hacer algo distinto, decidí hacer una colección masculina. Todos con quien hablé en la escuela me comentaban lo difícil que es el sector y eso me hizo concentrar en un grupo que prestara atención a mi estilo de diseño y lo más importante, que lo valorara. El masculino es un mercado difícil porque en términos generales no saben cómo vestir diseño, cómo combinarlo, y por eso les cuesta asimilarlo a su guardarropa. Tenemos que seguir insistiendo.”

Cambiemos un poco de dirección, ¿Quiénes son tus referentes en el mundo del diseño?

“Si bien no sigo ciegamente las tendencias, estoy atenta a las pasarelas masculinas de las semanas de la moda. Las tomo como marco de referencia para redefinir conceptos o consolidar una inspiración. Como diseñadores me gustan Tom Ford y Ermenegildo Zegna, por su trabajo en trajes con líneas puras, caída impecable y buen corte. Mi formación técnica me hace poner el foco en la construcción de las prendas: la confección y las terminaciones, me enfoco en cómo realizan su trabajo. Rescato su atención al detalle, porque yo también busco la perfección. Hacia el opuesto del espectro, también me gusta cómo se arriesgan Dolce & Gabbana en su trabajo creativo.”

Esta semana encontré este meme sobre el diseño masculino y el sentir del público. Tenía miles de comentarios y ‘me gusta’ como para dejarlo pasar. ¿Qué tanto tiene de chiste y qué tanto de realidad?

(risas) “Hay mucho de eso, es muy real. El diseñador tiene un doble trabajo con el público masculino. Lograr atraerlo con algo que sea diferente, fuera de lo masivo, pero que no le dé miedo. Para hacer que lo valoren, hay que trabajar en dos aspectos: uno es el de las terminaciones, que para mí son todo, lo que da la marca del buen sastre. Otro es ser realista con el cliente. Si bien cada diseñador tiene que valorarse, en materia de precios, no se puede abusar con un precio elevadísimo. Mi idea de éxito como diseñadora es ver mis prendas en la calle, no quietas en una vidriera como piezas de museo. Si bien entiendo y busco educar en el valor del diseño, pienso que precio y calidad tienen que estar en igual proporción. El verdadero valor de la prenda se aprecia cuando se viste.”

¿Qué desafíos percibís en el sector textil?

“Yo trabajé con modistas en el taller de una cadena uruguaya, y uno de los desafíos que noté tiene que ver con la mano de obra local, no sé si pasa por los salarios, por las exigencias de producción en cantidad, o una combinación de ambas. Las modistas contaban que tenían un acuerdo: en función de la remuneración, era la terminación que le daban a la prenda. De ahí se entiende que si pagás poco, no podés exigir calidad, y bajar el estándar implica arriesgar tu nombre. Pero una vez que fallás en calidad, perdés el público. Hay que tener en cuenta que el cliente no tiene la culpa de la interna del sector. Hay que buscarle la forma de que sea vendible, accesible y de calidad.

Hay muy pocas propuestas para hombres, se necesitan más apuestas y más opciones para elegir. Entre las grifas uruguayas me gusta Métal (Pablo de León), es accesible y se la juegan con las prendas, con paletas y estampas que no son comunes. Siempre suman nuevas propuestas y cambian constantemente. Mis clientes también compran en su local.”

¿Qué prejuicios te ha tocado enfrentar?

“En Uruguay somos muy prejuiciosos. Noto que a los clientes de repente ven algo que les encanta, pero piensan ‘quizá no salga con esto‘, o cuando le sugiero probar colores y te dicen ‘es de gay‘, o ‘estoy grande para eso‘. Frente a estas situaciones lo que hago es buscar imágenes en internet de referentes de su edad y orientación sexual vistiendo prendas y colores en el estilo de lo que propongo, porque a través de la identificación, las celebridades del cine y la televisión ayudan a los hombres a animarse.”

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¿Cuál es la función social del diseñador textil?

“El rol del diseñador se manifiesta en varios frentes. Primero, en conocer a tu público y abrirle la cabeza para animarlos a ser más críticos a la hora de comprar ropa: que investiguen más y que conozcan la calidad. Con mayor conocimiento, van a poder exigir al mercado y de esa forma enriquecer al sector. En el trabajo de diseño propiamente dicho, tiene que darle opciones y herramientas, para que el cliente se interese y se anime a jugar con colores, estampas y cortes. Además de vender, ayudar al cliente a descubrir su estilo. Por último, desde nuestro lugar tenemos que motivar a la Academia a incluir el diseño masculino en su currícula. Por ejemplo, en mis cuatro años de carrera, tuve sólo dos oportunidades de trabajarlo: con un ejercicio de tejido, y mi colección de egreso. El egreso por mi propia motivación de hacer algo distinto. En el contexto local, el sólo hecho de hacer prendas para hombres te hace destacar. Me encantaría que hubieran más marcas, para que tanto diseñadores como público puedan nutrirse de la diversidad de propuestas, salir de los estereotipos del mercado y animarse a nichos no explorados tanto en edad como en ámbitos de vida.”

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Efecto Cinco 2014, Homenaje a Carlos Páez Vilaró.

¿Cómo definís tu proceso creativo?

“Me gusta transformar, no soy de hacer mucho corte ni cosas extravagantes. Voy a lo clásico con un toque diferente, transformar la moldería tradicional porque soy modista antes que diseñadora. Yo boceto todo, y después paso al molde, trabajo muy poco moulage. De la idea al molde y del molde a la tela. Eso lo aprendí con los ejercicios de UTU donde te mostraban fotos de prendas y tenías que dibujar sus moldes. Esas dinámicas me ayudaron a lograr una prenda tal cual la imagino en mi cabeza.

En cuanto a telas, no existen preferidos de ningún material, pero mi compromiso es con los tejidos de calidad y naturales, porque mi público lo busca y lo exige así.

Me encanta trabajar en conjunto con otras marcas o diseñadores. En Efecto Cinco nos enviamos bocetos por whatsapp, en todo momento intercambiamos opiniones. Yo necesito la visión del otro para consolidar mi propuesta. Cuando estás muy metido en algo, a veces perdés esa mirada fresca.”

¿Pensás que eso hace perder identidad?

“Para nada, pienso que en todas las áreas de la vida necesitás la visión del otro, uno no está aislado en el mundo. El intercambio con otros te construye. Siempre busco trabajar con gente con la que esté cómoda, y en la misma sintonía que yo. Cada uno tiene que concentrarse en hacer bien su producto, y mirar a los demás para conocer, no para competir. Sigo mi propio camino, pero siempre abierta a opiniones y críticas, porque nunca sabés cuándo podés necesitar una mano.”

Contanos sobre tu colección para la pasarela de Proyectarse en MoWeek Verano 2016

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Bocetos para Proyectarse, MoWeek Verano 2016.

“Mi propuesta para Proyectarse es una colección cápsula desarrollada en conjunto con el diseñador de calzado Pedro Castillo, que está haciendo su apuesta al calzado masculino, proyecto que ha estado considerando desde hace mucho tiempo y en esta pasarela lanzará su nueva marca: ‘Basto’. Como las bases exigen a los diseñadores de calzado postular en forma conjunta con un diseñador textil, él me convocó para generar una fusión para lograr una colección integral, con el mismo concepto. Es muy bueno el trabajo porque ya conocí a Pedro como mi docente en la EUCD, hicimos juntos el proceso creativo para no dejar nada al azar. No se trata de rejuntar cosas de colecciones anteriores. En este momento estamos afinando detalles para la presentación, como la gráfica para presentar el desfile, y la música. Proyectarse es una gran oportunidad para diseñadores, porque una pasarela en circunstancias normales no es accesible para los proyectos emergentes.

En este contexto estoy organizando bien las ideas, retomando con más fuerza las riendas de mi marca. El aprendizaje consiste en encontrar mi rumbo, del que no estoy muy alejada porque ya tengo definido un público.”

¿Podés compartir un avance de tu colección Verano 2016?

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“Si bien es de descanso, define a un hombre libre, despojado de lo material, del trabajo, y de los problemas. Conectándose con sí mismo cerca del mar, con texturas livianas y materiales nobles. De mi trabajo con Pedro aprendí a jugar con tejidos naturales, más puros. Eso y el concepto de la colección fue lo que me llevó a los materiales naturales, que fluyen y se sienten frescos. Los detalles son más minimalistas, y pensando en un hombre más relajado, fuera del contexto urbano.”

¿Cuál es aquella pasión que te define?

“La entrega total a una causa. Me comprometo con una idea, y le dedico toda mi energía. Cuando trabajaba, sentía que no llegaba, que no invertía todo de mí en lo que realmente quería hacer. Intentaba hacer cosas, pero no llegaban a ser lo que deseaba, y eso reflejó cierta frustración porque no me permitía explorar nuevos caminos, nuevos logros, ponerle las pilas que se merece el proyecto. Ahora que tengo ese tiempo, y tengo parte del camino recorrido, llegó el momento de consolidar”.