Las grifas de prendas vintage, second-hand y de diseño independiente muchas veces no tienen plataformas donde exponer en conjunto en lugares con onda, accesibles para mucha gente y confortables para ir de paseo y de paso conocer que nos pueden ofrecer dichos emprendimientos.

La Feria Revolver se convirtió durante siete ediciones en un espacio donde confluyen todas estas marcas (con artículos decorativos, prendas intervenidas, propuestas gastronómicas, ropa second-hand y vintage, prendas de diseño independiente, accesorios entre otras) y tuvo ediciones donde realmente desde su manejo en redes sociales, sus campañas de expectativa acerca de lo que iba a acontecer, hasta los eventos en sí no han decepcionado porque uno entraba en un lugar donde habían muchísimas propuestas que le llamaban la atención.

 

La séptima edición la viví desde adentro trabajando en uno de los locales que ha participado en todas las ediciones de la Feria, Caramba Vintage. La propuesta de Caramba son prendas vintage, es decir prendas en buen estado pero que pertenecen a otras décadas, no a colecciones recientes y además seleccionadas por su valor por ser piezas cuya calidad y diseño las hacen resistir la prueba del tiempo. Asimismo la grifa para la que trabajé en la venta ha tenido a lo largo de gran parte de esta última década un trabajo de comunicación y de imagen de marca en redes sociales impecable que se ha visto frenado en los últimos años.

Mi visión personal acerca de haber pasado veinte horas en Sinergia, lugar que albergó en estas ediciones a la Feria tiene sus luces y sombras.

Como vendedor en uno de los locales, teniendo una experiencia de años de ventas en locales de shopping donde se vende de forma proactiva, el flujo de gente era intermitente, dificultando tener una venta fluida y poder generar ganancias en un evento que, para emprendimientos pequeños, tiene un costo que afrontar.

Muchas de las marcas que asistieron a la Feria son viejas conocidas y uno sabe que esperar de dichos stands. Haciendo gala de su nombre, revolviendo, se podían encontrar en Revolver, buenas prendas. Otros tipo de productos de diseño también eran interesantes y nobleza obliga destacar a Gaia, grifa que rescata materiales antiguos, de otras prendas, o telas de fábricas extintas, para crear nuevas prendas. Asimismo también se encontraba las piezas de Picú y So Vero que son propuestas de bijouterie interesantes para consumir, por ser su sello personal y al usarlas, ayudarnos a tener el nuestro propio.

Sin embargo participar de la Feria también me hizo ver varias oportunidades desaprovechadas y fallas en la organización de un evento que tiene el potencial de impulsar a sus participantes a dar el siguiente paso y de convertirse en referente en moda con sus múltiples ediciones anuales.

Cambios en las fechas, una comunicación en redes sociales floja y despareja por parte de la organización y de las grifas que participaban hacían que el cliente que asistía a Sinergia muchas veces fuese por el nombre del lugar, por las propuestas estables que tiene el recinto y no por la propuesta puntual de la Feria Revolver.

La Feria Revolver se propuso un objetivo ambicioso de generar un espacio con Food Trucks, con talleres diversos bajo el lema de la sustentabilidad y también llevar música en vivo en un espacio que les quedaba pequeño para tanta diversificación de propuestas que, pobremente comunicadas, no tuvieron la asistencia que podrían haber tenido. Logísticamente tener propuestas gastronómicas donde existen locales de ropa no parece ser la idea más acertada dado que las prendas terminan, al menos en algunos casos, sufriendo el impacto del olor de la cocción de los alimentos y pierde valor como experiencia comprar una prenda de diseño.

Desfile feria Revolver 07

Asimismo tuve el placer de participar del desfile/intervención que se realizó el día domingo que, por el compromiso de quienes participamos terminó siendo una experiencia agradable para asistentes a la Feria y los modelos pero que, también fue efectuada de forma absolutamente voluntaria, con elecciones de modelos y looks a último momento para poder representar de forma proporcional a las grifas que la Feria tenía, sin una estructura logística pensada con tiempo para que realmente se generase un impacto y tuviera más valor el desfile, sin un catering para quienes participamos que durante casi tres horas estuvimos a la espera para salir a desfilar y una pléyade de etcéteras de oportunidades desaprovechadas sobre las que se debe reflexionar para una siguiente edición y así como existen otros eventos referentes en moda en Uruguay, Revolver pueda volverse uno de ellos.

El perfil de Instagram de Revolver hoy agradece a todos los “REVOLVEDORES” y pregunta si queremos una siguiente edición, cuándo y dónde. Dado que como espacio y propuesta tiene mucho para crecer y seguir aportando a la moda, diseño y sustentabilidad, habiendo incluso dado un espacio para la donación de prendas de abrigo que en invierno es tan necesario para los que menos tienen, yo aspiro a que vuelvan a tener una siguiente edición, maximizando sus puntos fuertes y trabajando en sus flaquezas para lograr ser lo que pueden ser.

Imágenes: archivo Feria Revolver