¿A que nos referimos concretamente? A la integración de la tienda (el espacio físico) con el mundo virtual, llevando al consumidor a vivir una experiencia totalmente diferente, involucrándolo de forma memorable.

Con la llegada de los celulares, las aplicaciones y el mundo virtual, la publicidad como se conocía hasta hace poco está quedando totalmente obsoleta. En estos días desde la tranquilidad y comodidad de nuestra casa podemos acceder vía mailing, a nuestra tienda preferida, ver los descuentos especiales, los nuevos arribos, y las oportunidades. En muchos casos tienen un chat activo y nos pueden asesorar en ese mismo momento.

¿Pero, que es lo que se viene? El “encantamiento” del cliente. Que cuando el consumidor nos elija sea nuestro deber fidelizarlo haciéndolo sentir que está viviendo una experiencia única, que para nosotros él es especial. Sin ir más lejos que Brasil, sus cadenas más grandes de retail C&A, ha incluido en sus perchas un contador de Me Gusta de Facebook. Para quienes votaron, la idea de influir en la venta de su prenda preferida hace que sienta que su opinión es tomada en cuenta, que forma parte de la empresa y también es un reconocimiento a su dedicación. Para quien no votó, va a saber qué prenda está aprobada por cientos de personas. Quien no esté muy convencido va a saber en ese momento qué prendas gustan más. A la Encargada de la Tienda le va a servir para tener en stock las prendas más elegidas y rotar con rapidez aquellas a las cuales no les ha ido tan bien en la votación. Ya no alcanza con hacer referencia en las vidrieras con pegatinas de Síguenos en Facebook, Instagram o Pinterest. El consumidor tiene que interactuar y al volverse tan cercana la relación poco a poco nos convertiremos en “prosumidores”, ya que estaremos cada vez más pendiente de aquellas marcas que nos han fidelizado, o sea, que se han ganado nuestra preferencia ofreciéndonos una atención diferencial. Que cuando hemos recurrido a ellos con algún inconveniente en alguna prenda o una queja, nos han escuchado y solucionado el problema correctamente, que cuando estemos en la tienda las asistentes nos ayuden cordialmente, no de una manera intrusiva. Que los tiempos de espera si pedimos algo que no estaba en stock en esa tienda sea realmente el que nos dice la encargada.

Cuando el cliente se acerque a la plataforma de la marca sea por el canal que sea, tiene que saber en cuál de las sucursales de la tienda esta la prenda que le gusta, en qué talle y color está disponible, el precio del producto y si tiene descuento, pero de una manera clara que no se preste a malentendidos. Cuánto falta para que nuestro móvil esté enlazado con la plataforma de la tienda y al entrar en ella por altavoz o en una pantalla nos saluden, o al tener nuestras preferencias de compra actualizadas, nos lleguen descuentos personalizados ya antes de entrar a la tienda, a cien metros, haciéndonos entrar aun si sólo salimos para hacer un trámite y no teníamos previsto hacer una compra.

Definitivamente, la empresa que se anime primero al Marketing Experiencial va a cambiar el mercado, pero, ¿estamos listos en Uruguay para brindar este tipo de experiencia a nuestro público?

Kara Galdos

Kara Galdos

Nací en Montevideo un 19 de julio de 1969. Cursé liceo en el Colegio Don Orione en el año 1986. El Bachillerato lo terminé en el liceo 34, y luego hice 3 años en la facultad de Psicología.

Tengo una tecnicatura en Administración de UTU. Trabaje como secretaria desde el año 1993 en un estudio jurídico. Por  amor a la moda estudie diseño en Strasser. Este año me encuentra trabajando como ayudante de encargada en una de las empresas más importantes de retail.

Entre estudio y trabajo me case, tuve dos hijos y me divorcié.