La Semana de la Moda es el evento que todos los entusiastas del diseño esperan ansiosamente cada temporada, el templo de la prensa especializada en que diseñadores y marcas de mayor relevancia presentan sus colecciones. Esta modalidad de evento a Uruguay no le es ajena, y desde sus comienzos en 2001 hasta la actualidad ha visto aciertos y errores.

La primer semana de la moda fue la Montevideo Fashion Week (MFW) que celebró su primera edición en 2001 en el hotel Radisson Victoria Plaza, sede de sus dos ediciones  anuales que convocaban a diseñadores de la escena local e internacional como Pablo Suárez, Patricia Profumo, Guilherme Tavares, Judy Hazbún, Eugenio Loarce. Era la semana de la moda por excelencia y permitió a creativos uruguayos alcanzar proyección internacional. A mediados de 2006 un trágico suceso golpeó fuertemente a la sociedad uruguaya y expuso, por todas las razones equivocadas, a la familia de la moda a la crítica del mundo entero. Si bien mantuvo su nivel de calidad, Montevideo Fashion Week jamás se recuperó por completo de este hecho a nivel de difusión y en 2014 celebró su última edición.

Meses antes de la trágica pérdida, en el mismo año 2006 y a dos horas de la capital uruguaya surgió Pasarela Punta del Este – Latin America Fashion Week. Su sede se estableció en el prestigioso hotel Conrad y con figuras de primera línea del diseño latinoamericano y de Uruguay como Ramiro de León, Pablo Suárez y Nicolás Osano. Durante nueve años se consolidó como el principal evento de moda del balneario hasta su final anunciado en diciembre de 2015, a menos de un mes de la fecha programada para su edición 2016. Ese movimiento tomó por sorpresa al público y a los diseñadores que participarían de ella en igual medida. Según consta en sus canales oficiales en redes sociales, la suspensión del evento se debió a ‘razones comerciales’.  Este año la Semana de la Moda de Latinoamérica se realizó en Buenos Aires en ocasión de la edición Primavera/Verano 2016 de la tradicional Argentina Fashion Week.

En la actualidad, tanto por mérito propio como por circunstancias ajenas, MoWeek (creada en 2010), queda posicionada como la semana de la moda en Uruguay. El evento ha celebrado trece ediciones y su formato ha sufrido muchos cambios, aunque su esencia como ventana del diseño uruguayo sigue intacta. En un principio, MoWeek fue un evento exclusivo para prensa y amantes de la moda donde se presentaban colecciones en pasarela en un entorno dinámico y distendido. En ediciones siguientes incorporó un espacio para stands de diseñadores y grifas de diseño emergentes, y el acceso al público en general. La incorporación de un espacio comercial y de un auspiciante titular fueron puntos de quiebre que cambiarían definitivamente la dinámica y naturaleza del evento.

Adelantando a 2016, la última edición difundida como #MoWeekCrece generó grandes expectativas al incorporar un nuevo salón del predio ferial del LATU. Llegada la fecha del evento, se vio una semana de la moda que dejó en claro que: “crecimiento muchas veces no es sinónimo de mejora.” El espacio para la pasarela sigue resultando escaso y el nuevo salón que se anexó no aporto nuevas soluciones a estos inconvenientes, como tampoco a las necesidades de la prensa. Hubiera sido muy positivo contar con una sala multimedia para poder reunirse con colegas, descargar imágenes o redactar contenido para realizar coberturas más dinámicas. Los desfiles son por excelencia la presentación de los diseñadores junto a su obra, y en ese ámbito se percibieron oportunidades perdidas, tanto por el espacio reducido como por su estructura que no reflejó el impacto y el respeto que merecen. La más sentida en nuestra opinión resultó el desfile de DINAPYME que en esta edición había logrado reunir una totalidad de propuestas originales, de calidad y con historias temáticas (Majo Rey, Cagliari, y Molto Giusti fueron las más destacadas en estos términos,) que contaron solamente con cuatro pasadas cada una. Ello nos dejó  una sensación comparable a la de ir al cine a ver una película, y pasada media hora desde el comienzo se corte la electricidad.

En lugar de largos recesos entre un desfile y otro, podrían lograr con aplicación de un cronograma eficiente, mayor cantidad de pasadas para todas las propuestas, de esta forma, cada CREATIVO lograría un desfile y una historia completa sobre la pasarela. Por otra parte, creemos que no es necesario esperar a la semana de la moda para ver marcas comerciales cuyos artículos se pueden apreciar en cualquier momento en un shopping o caminando por la avenida 18 de Julio.

Además de haberse devaluado, a nuestro entender, en cuestión de retorno de imagen debido a la saturación de los stands no sólo por su número, reiteración de las mismas ofertas, sino también por la inclusión de ‘activaciones’ como videojuegos de baile, donde se aglomera mucha gente entorpeciendo el recorrido del predio, 2016 es el año en que la Semana de la Moda de Uruguay perdió un día de pasarela a cambio de un toque de una banda el día viernes.

Se añoran los desfiles de apertura con gran puesta en escena como el de Galaxia en 2015, así como también las charlas y los paneles de debate con referentes de diversas disciplinas vinculadas a la moda como el que se realizó en la edición Otoño/Invierno 2015 en ocasión del Fashion Revolution Day.

Se entiende que cada evento es un negocio y eso lleva implícita la libertad de sus organizadores de dirigirlo como deseen, y también que la incorporación de un auspiciante titular muchas veces conlleva la pugna entre lo creativo-conceptual y lo económico, donde a largo plazo lo primero se sacrifica en un proceso comparable al de una muerte lenta. Visto el presente y mirando a futuro hay que tener en cuenta que ferias de diseño hay varias (algunas con trayectoria), y los descuentos de dos dígitos con tarjetas de crédito se pueden conseguir en cualquier momento del año (con el valor agregado de la tranquilidad y comodidad para conocer y probar que ofrece un local), pero Semana de la Moda de Uruguay existe una sola y sucede sólo dos veces al año …

El diseño uruguayo está viviendo un momento de auge donde cada vez se destacan más nombres por sus conceptos claros y compromiso con la calidad. Más que nunca es necesario y sentido defender esta instancia y devolver a la pasarela el lugar de protagonismo y prestigio que realmente merece.