Pedro Castillo cuenta con más de diez años de trayectoria como diseñador de calzado artesanal en Uruguay. En esta entrevista nos habla de las influencias de su formación de arquitecto en el diseño, sus experiencias en moda, arte y docencia, además de su nueva marca masculina, Basto – Handmade Shoes

¿Siempre quisiste diseñar calzado, o lo descubriste?

“Mi interés por el calzado surgió durante los últimos años de cursar la carrera de Arquitectura, cuando comencé a dar clases en el Centro de Diseño Industrial (hoy EUCD) en el año 2004.

La escuela de Peter Hamers hizo que me involucrara con el diseño desde el punto de vista industrial, entiendo que el diseño de calzado tiene más de producto industrial que producto de moda. Luego de egresar, empecé a desarrollar mis primeros diseños en una fábrica de calzado durante dos años. Posteriormente, a ello se suman mis experiencias en talleres de Buenos Aires, donde me especialicé en confección y modelaje, además de estudiar diseño de calzado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Reconozco que mi formación en arquitectura me sirvió muchísimo para diseñar.

A mi regreso, Peter Hamers, entonces docente del Centro de Diseño, me convocó para dictar cursos de dibujo anatómico en su escuela. Allí enseñé los primeros talleres de diseño de calzado durante unos años.”

Primera Colección, año 2005.

Primera colección, año 2005.

¿Cuál es tu inspiración para diseñar? ¿Cuáles son tus materiales favoritos?

“Me cuesta despegarme de la formalidad de lo arquitectónico, el diseño siempre se hace por rectas, muy limpias, rara vez salgo de eso. En cuanto a materiales, el cuero, la madera, y los textiles naturales, como lino y algodón son mis preferidos. Los últimos dos con más énfasis en el diseño masculino. Lo primero que trabajé son alpargatas y zapatillas de algodón. En colores trabajo una paleta muy neutra, sobre todo con los hombres: neutros, beige y colores tierra con algún destaque de color, pero no muy arriesgado. Con el calzado femenino puedo jugar más, pero siempre respetando mi propio estilo, para no salir de lo natural. Me gusta mucho trabajar con colores tierra.”

Sandalias hombre

Sandalias para hombre.

¿Quiénes son tus referentes?

“Me gusta mucho el trabajo de las diseñadoras Anita Moser (Suiza) y Ellen Verbeek (Bélgica). Tienen más de arte que de diseño de moda, ambas trabajan líneas masculinas y femeninas con un fuerte contenido conceptual. Por supuesto Manolo Blahnik (España) también es una importante influencia.”

¿Y en el medio local?

Valentina de Llano es una de las diseñadoras que más me gusta de las nuevas generaciones, trabaja mucho los conceptos sin dejarse llevar por las tendencias. Si bien es difícil despegarse, lo conceptual es lo que más me atrae. Verónica Bueno tiene una propuesta sumamente interesante, de las pocas que existen para hombres. Hace tiempo venía considerando la idea de trabajar con público masculino, con zapatos para lo cotidiano. La idea de Basto era eso, con una estética y marca definida, separada de la línea femenina.”

Has participado de varias ediciones del concurso Shoe Talent como jurado, ¿cómo ves a las nuevas generaciones y su aporte al diseño? 

“Está buena la revitalización que existe ahora de la fabricación de calzado. Uruguay es pionero en el sector, al ser tierra de inmigrantes que trajeron ese oficio desde el comienzo, hay tantos años de trabajo con calzado como años de historia tiene Uruguay. Está bueno que suceda en este momento en que estamos invadidos por producción china, porque esa nueva vida ha detenido la caída que estaba teniendo el sector. Hoy muchas fábricas han repuntado gracias a diseñadores nuevos, que vienen de la indumentaria y están incursionando en el calzado, ayudando a inyectar creatividad a la industria. Si bien considero que apuntan más a lo comercial que a lo conceptual, su aporte es muy rescatable.”

Línea femenina.

Zuecos para mujer.

¿Qué significa zapatos con alma?

“Estoy muy afiliado al concepto de diseño ético (responsable), y como marca estamos buscando tener la certificación de “comercio justo“. Alma porque creemos que nuestro calzado tiene que contemplar tanto el proceso creativo como el de elaboración, más allá del producto moda. Hay un concepto con el que trabajamos siempre, el diseño desde el pensamiento, pensar antes de hacer. En todo ese proceso intervienen muchas partes, y prefiero que todos los involucrados en el proceso se desarrollen de manera digna. Considero muy mezquino pensar en hacer un producto para el reconocimiento propio, que sea económico, que te dé ganancia, dejando de lado a quienes trabajan para que ese producto sea posible. Me parece que la gente que hace que el zapato se pueda vender, salir al exterior, que la gente lo reconozca, es parte de un equipo. Por eso zapatos con alma, porque tienen personalidad, seres humanos detrás, con sus historias y proyectos de vida; y todos son importantes. Es difícil pensar en el éxito propio con un producto, sin considerar a quienes lo hacen posible.”

¿Cómo es tu clientela?

“En Sinestesia se comercializan productos para un nicho más joven, como plataformas de goma. Por ese canal estoy buscando llegar a otro sector. Mis principales ingresos vienen de los turistas que aprecian los zuecos de madera con cuero y las alpargatas de algodón natural. Son en su mayoría de Estados Unidos y Europa, aunque también tengo clientes de Brasil. Los más fieles, que han llegado a comprar dos pares de alpargatas en una misma visita, tienen entre treinta y cinco, y cincuenta años.”

Alpargatas Basto

Alpargatas Basto. Imágenes: Juan Ponte.

¿Cómo llegaste a desarrollar tu línea masculina? ¿Por qué el nombre Basto?

“El motor para seguir ese camino lo descubrí el año pasado. Generalmente, la venta para mujer tiene una relación de dos a uno con respecto a la de hombre. La temporada anterior se dio algo muy raro: la venta de hombre duplicó a la de mujer. Eso me hizo notar que el diseño es aceptado, que está bueno y el público lo busca. El nombre Basto es el resultado de un proceso de investigación complejo. Partí de mi primer producto para hombre, la alpargata. Es un calzado tradicional y muy nuestro, vinculado al campo y la faena. Me pareció un buen enfoque para una línea masculina, asociarlo al día a día rural, tiene mucho de fuerza. Surge de los arteros, de las monturas de los caballos. Y también tiene connotaciones en la baraja española, tiene ese simbolismo masculino, fálico, de fuerza física.”

¿Cuál fue tu momento bisagra?

“Mi primera temporada en Mutate José Ignacio (Maldonado) hizo que pasara de considerar al diseño de calzado como un hobby a pensar en él como un proyecto de trabajo rentable, con una mini-colección para venta al público. Yo venía trabajando calzado para eventos como desfiles de egreso y producciones de moda, que cumplían un fin específico, se vendían o no. El cambio fue cuando decidí vender. Cuando comencé a producir, empecé a analizar riesgos, a administrar recursos materiales y humanos. Para que sea un proyecto rentable y sustentable en el tiempo. Fue mi primer contacto directo con la gente. Llevo siete años en Mutate. Aprendo si es aceptado, si los clientes vuelven la temporada siguiente y preguntan por mis zapatos. Me da la pauta de si voy por buen camino, y también garantiza continuidad. Me ha dado un buen posicionamiento con mi público objetivo.

Mutate 2010

Colección cápsula para Mutate José Ignacio.

Allí cambié mi visión de artista por la de empresario, aunque sigo teniendo ambas. Quiero que mi producto tenga una identidad, que prime lo artístico más allá de lo comercial. No me llama la atención producir porque hay que vender. Si bien es necesaria la venta, quiero hacer algo que esté bueno, que sea copado y que sienta que puedo transmitir algo con mi trabajo.”

¿Cómo viviste la presentación de Basto junto a Sweet Lord en Proyectarse16 de MoWeek?

“Estoy muy conforme, tiene otro tipo de repercusión, marca presencia en los medios y hace llegar tu producto a un público masivo. La gente habla sobre tus diseños y los reconoce. Si bien el producto ya viene definido (alpargata) le otorgamos identidad con detalles adicionales como el estampado, para que tenga un cambio de imagen desde lo estético. Con respecto al desfile, teníamos pensado hacer todo con hombres, pero no se dio, y por los números de las alpargatas las chicas las llevaron con el talón doblado. Fue interesante el resultado y el proceso de trabajar en equipo con Vero (Sweet Lord.) Fue muy positivo lograr la conexión con el otro, se logra una fortaleza única. Trabajamos desde el principio, siempre en conjunto. Ninguna decisión se tomó sin el consentimiento del otro.”

Desfile MoWeek

Desfile Sweet Lord – Basto en Proyectarse16, MoWeek Verano 16. Imágenes: Juan Ponte.

Sobre Efecto Cinco

“Es una experiencia doblemente reconfortante. Por un lado, el protagonismo que tiene el evento en sí, cada año crece más y tiene buena repercusión. Es el único evento de diseño de autor independiente gestionado por nosotros mismos (un colectivo de diseñadores) más allá de las marcas y firmas que colaboran. No tiene fines de recaudar, es para enseñar el trabajo que hacemos. Es una de las pocas instancias de trabajar codo a codo persiguiendo un mismo objetivo. Se trabaja en conjunto sobre un mismo concepto, dejando de lado los intereses particulares. No es común en el ámbito de la moda, donde lo normal es centrarse en el ego, no mirar mucho para los costados, no compartir. Nosotros compartimos el proceso de creación desde el comienzo, es una creación conjunta.”

Efecto Cinco 2014.

Colección para Efecto Cinco 2014, Homenaje a Carlos Páez Vilaró.

Pensar Diseño

“Fue un proyecto de trabajo con el Centro Comunal de Carrasco Norte. Pensar Diseño es mi filosofía de trabajo: pensar antes de hacer. Considerar varios puntos de vista antes de confeccionar: conceptual, utilitario, formal, estético, económico, y posible. Posible de hacer o no. Posible desde el valor. Si se hace por hacer, o si implica trabajo y pienso. No perder tiempo, ganas, y energía; sino invertirlas. Eso es para mí pensar el diseño. Si todo se conjuga de manera positiva entonces se lleva adelante. Si no, apartarse. Hacer las cosas con ganas, no gastar energía de forma negativa. Transformarla en positiva, y que sea satisfactoria. Hacer las cosas si son disfrutables.”

Corsario Othello Quijote

Calzado diseñado para el Ballet Nacional del SODRE, de izquierda a derecha: el Corsario, Othello, el Quijote (última a la derecha)

¿Cómo fue la experiencia de diseñar para el SODRE?

“Es un trabajo diferente, se hace desde la investigación de la época, y cómo poder llevarlo a un producto con materiales contemporáneos. Es sumamente disfrutable, son pequeños placeres de trabajo dentro de la rutina de lo que es moda y las tendencias que inevitablemente están en el trabajo diario. Además, tienen requerimientos funcionales y de uso totalmente distintos a los zapatos de calle: deben ser blandos, flexibles, y permitir que el pie pueda bailar en superficies especiales. El calzado era para ópera y ballet, en  producciones que tienen que ver con lo histórico. Es una experiencia que te pone en diálogo constante con los equipos de producción y los artistas, lo que consolida el vínculo del diseño con la cultura.”

Othello detalle

Detalle de calzado para Othello.

Además de diseñador, sos gestor cultural, ¿cómo ves al diseño local en relación a la cultura dominante?

“Las nuevas generaciones están rompiendo con la cultura dominante, derribando barreras de preconceptos en cuanto a colores, estilos, entre otras cosas. Hace ocho años atrás, vestir de blanco en invierno era tabú, hoy la gente está mucho más abierta, en gran parte gracias a los diseñadores nuevos. En todo sentido: diseño textil, industrial. El diseño viene para demostrar que hay otros caminos posibles.”

¿Cómo influye el trabajo conjunto en el proceso creativo?

“A todos nos pasa de empezar con una idea en mente, y que en el intercambio se vaya modificando. En el último Efecto Cinco compartimos ideas desde el concepto. Como un ejercicio de escuela de diseño, nos poníamos fechas de entrega para cada etapa del proceso creativo. Para ver qué ideas podían surgir para el tema elegido (Año de la Luz). Muchas veces se coincidía en la temática, pero los otros van por caminos totalmente distintos, explorando cosas que quizá uno ni siquiera se plantea. El proceso va cambiando, a veces por la propia investigación donde uno se encuentra con cosas que no se conocen al concebir la idea inicial; otras veces, conocer los procesos de otro ayuda a descubrir disparadores de nuevas ideas, lejos de la copia. Compartir ideas hace más fuerte el trabajo.”

Efecto Cinco 2015

Colección ‘Traffic Light Night’, Efecto Cinco 2015. Imágenes: Juan Ponte.

¿Cuáles son las claves de tu estilo?

“Simple desde la funcionalidad, la accesibilidad, no son complejos para vestir. No me gusta agregar detalles que no suman, voy a lo básico. Lo necesario para que sea estéticamente agradable. Tiene una importante carga formal, pero con líneas arquitectónicas en los tacos, plataformas, y cortes.”

¿Cuál es tu pasión, aquello que te define?

“El motor de todo es la creatividad con intuición, y espontaneidad. Me guío por lo que tengo ganas de hacer en el momento. No tengo líneas de procesos creativos, no tengo procedimientos uniformes a la hora de trabajar en un proyecto. Puedo comenzar con una idea y perfeccionarla, como puedo partir desde la funcionalidad hacia la estética. El proceso creativo lo trabajo tanto desde el comienzo como desde el final. Los disparadores siempre son raros,  yo también hago pintura por hobby desde niño. Por eso me gusta más lo artístico que lo de moda, un trabajo de autor con elementos que van más allá de las tendencias. Me aburre la rutina, siempre quiero hacer algo distinto, en todos los ámbitos de la vida. Siempre le busco la vuelta para romper con lo estandarizado y buscar cosas extraordinarias. A veces parto de un producto terminado, y sigo el proceso hacia atrás, para darle mi identidad con elementos orientados a mi público. Es ahí que comienzo a investigar materiales, cosas de las que no quiero apartarme. Soy muy fiel a lo que las cosas son, a su forma más simple.”

¿Qué desafíos y oportunidades presenta el diseño en Uruguay?

“Como desafío, revitalizar una industria como la del calzado, que supo ser de referencia en épocas donde la producción nacional era de excelencia, con calidad de exportación. Buscar retomar esa forma y nivel de trabajo para que la industria reflote. Aunque competir con la importación china y hacer que la gente tome conciencia de calidad viene asociado a un costo de mano de obra que suma a un precio que no todos pueden pagar. Entonces, no se puede caer en generalizaciones para determinar las dificultades de generar un mercado interno de que pueda competir con la importación. En cuanto a perspectivas, con los diseñadores de indumentaria que incursionan en el calzado y generan mano de obra, hay oportunidades. Ellos trabajan en pequeñas cantidades en distintos exponentes. De a poco, eso hace que la producción se dinamice de nuevo con talleres y fábricas modestos, que han encontrado nueva vida. Tenemos mano de obra y materia prima. Si bien la mano de obra está envejecida, en la medida que comience a afianzarse el diseño, gente más joven va a formarse en confección de calzado. Los trabajadores de edad avanzada, si bien tienen muchísimo conocimiento, tienen dificultades para el trabajo manual. Lo ideal sería unir ese conocimiento con manos jóvenes familiarizadas con las nuevas tendencias.”

Alpargatas Mutate José Ignacio

Alpargatas en Mutate José Ignacio.

¿Cómo definirías la función social del diseñador?

“Yo entiendo que el diseño tiene que cumplir una función social. Siempre hay un canal para trabajar, ya sea desde el producto en sí, como en la formación. Hace unos años trabajamos con la Cámara del Calzado y la Cámara de Industria e INEFOP (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional) para mejorar la capacitación de determinados sectores de la industria del calzado que si bien tenían conocimiento de los procesos, carecían de nociones de diseño. Esa experiencia es un ejemplo de cómo, de varias maneras, uno puede hacer un impacto social con su trabajo y no necesariamente por el producto, sino transmitiendo conocimientos a lugares que no se creía posible, o que académicamente no son viables. Ofrecer oportunidades alternativas para la gente que quiere mejorar su calidad de vida en cuanto a conocimiento, no sólo en lo económico, es bueno. En la medida que uno pueda compartir su conocimiento sin el lucro de por medio y ayude a mejorar la calidad de vida de la gente, vamos por un buen camino. También, hacer entender que el diseño involucra personas de diferentes ámbitos genera conciencia social sobre el mismo.

Pienso que en la medida que se vea el impacto del diseño en las condiciones de vida de la gente, puede ser tomado como actividad productiva como la arquitectura o la cocina, que impactan en las costumbres y modo de vida. Cuando llegue ese momento, se podrán proponer y tomar acciones que tengan que ver con la cotidianeidad. Dejar de ver al diseño como algo superfluo y alejado de la gente, y ver la realidad que el diseño está en todo, desde los utensilios del hogar hasta en los envases de alimentos. En todo lo que entendemos que está bueno, hay cabezas que están pensando, hay trabajo, ideas, y conceptos. Si eso se puede llevar a otros planos como la accesibilidad, podríamos tener certeza de poder cambiar algunas cosas.”

Colección para Mutate.

¿Cómo ves tu carrera a futuro?

“Busco posicionar la marca masculina, en eso juega un papel importante la presentación en sociedad que hicimos en MoWeek, para que se de a conocer más allá de sus usuarios. Por otro lado, y también lo estoy trabajando con Sweet Lord, es comenzar a vender al exterior, en plataformas en línea. Pensamos que están bien dirigidas al público que buscamos. Quien compra a través de internet tiene características que lo hacen interesante: está acostumbrado al mecanismo, sabe qué va a comprar, va directamente a lo que busca. Es un muy buen público. Sin dejar de lado la venta física en Uruguay para posicionarnos mejor.

Si bien no soy afiliado al slow fashion, mi trabajo va por el diseño responsable: entender que todos quienes trabajan en la elaboración son parte de una comunidad, con derecho a tener un proyecto de vida digno. Me dolería mucho saber que en mi producto hay gente que en lugar de trabajar sufre para sobrevivir. Si yo puedo trabjar y vivir, pienso que todas las personas involucradas en mi producto tienen el mismo derecho. Es mucho más que saber quién hace tu ropa, pasa por la trazabilidad y el impacto ambiental de producir localmente. La nueva tendencia del consumo consciente liga diseño con ética, ya existe en la gastronomía y la tecnología. Es bueno dar a conocer de dónde viene la materia prima de todo lo que uno está generando.”