Hace algunas semanas mirando mi Instagram veo una publicación de la Duquesa de York, Sarah Ferguson visitando y promocionando una boutique de vestidos de novia. Generalmente podemos asociar los vestidos de novia a momentos de felicidad, de esperanzas y sueños que parecen concretarse, en especial para la pareja que se casará y sus afectos que los rodean.

Sin embargo Brides do Good (Novias que Hacen el Bien) no sólo vende ilusión en bordados y encajes, hechos por reconocidos diseñadores de vestidos de novia sino que está muy consciente de que no todo es blanco impoluto en el mundo de las bodas.

El mundo está lleno de matrimonios infantiles donde una o las dos personas son menores de edad y generalmente afectan a las niñas y adolescentes dado que en el mundo de hoy cada dos seguros una chica se convierte en novia siendo aún una niña. Estas uniones, formales o no, violan los derechos humanos básicos de los niñas, obligándolas a abandonar la educación, habiendo altas probabilidades de violencia, abuso, problemas de salud e incluso una muerte temprana relacionada directamente con estos vínculos donde una niña contrae matrimonio con un adulto. 

Algunas de las causas del matrimonio infantil son la pobreza y la inequidad de género, en la cual las niñas son vistas como una carga económica para la familia y en un sistema patriarcal los derechos de la chica no son tenidos en cuenta a la hora de tomar la decisión de forzarla a un matrimonio infantil. Asimismo la inseguridad que las familias sienten al vivir en zonas donde ocurren de forma frecuente secuestros o abusos de niñas y jóvenes los hacen tomar la decisión de que en un matrimonio van a proteger a su hija, sumándosele también la carga de la tradición y el buscar un status con el matrimonio. 

“Asociándome con Brides do Good, puedo ayudar a una niña a vivir su infancia y crecer como una mujer con posibilidad de elegir, y de vivir en paz con sus elecciones.”

Brides do Good, iniciativa inglesa, se plantea como un movimiento donde propone un modo más ético de comprar un vestido de novia. Alrededor del setenta por ciento de las ganancias son destinados a programas educativos que combaten la práctica del matrimonio infantil y que intentan reducir la disparidad de género.

También, en línea con la sustentabilidad, se pueden donar o vender vestidos de novia una vez que ya fueron usados para que esos vestidos sean los que engalanen más de una historia de amor. 

Este tipo de iniciativas deberían ser replicadas a lo largo del mundo para que la moda sea un transformador más potente de la realidad. Ya elegir como nos presentamos frente al mundo es en si mismo revolucionario. Cada vez existen más propuestas para más tipos de cuerpos, más estilos y sensibilidades y formas de ver la vida. Cada vez la ropa puede decir más sobre quienes somos. 

¿Por qué no convertir a una de las industrias más contaminantes del mundo en una donde también se tenga como valor el devolver a la sociedad de diversas maneras de forma original y sustentable? 

El poder de estas propuestas y el poder de todos los que tenemos una voz para comunicarlas, como Sarah llegó a mi y a tanta gente. Y hoy yo deseo llegarles a ustedes. Ese poder debe ser amplificado para que nuestra querida moda se vuelva una actriz principal en los cambios que queremos ver en el mundo que nos rodea.

Por más información sobre la iniciativa, visitar bridesdogood.com