La colección Verano 2018 del diseñador está inspirada en la gracia femenina y el espíritu de celebración.

Imágenes: Andrés Restano

La musa de la colección es Delmira Agustini, que recitaba en su poema Serpentina: “Mi cuerpo es una cinta de delicia, glisa y ondula como una caricia.” Al igual que la mujer que lo inspiró, el espíritu es ultra femenino, libre, atrevido y delicado. Con sus formas sinuosas abraza y realza el cuerpo de la mujer en colores suaves como el blanco apagado y el rosa pálido.

Desde hace dos años el diseñador ejerce la docencia, y desde ese rol se observa una evolución notable en su trabajo. Un aspecto sobresaliente de Serpentina es el trabajo artesanal de las texturas que fue realizado por sus alumnos, con detalles sumamente cuidados que crean juegos de colores y tramas fascinantes que se integran a la perfección con las transparencias características de los vestidos de Javier Ramírez.

Para el saludo final, Javier Ramírez salió a la pasarela junto a Jessica Benítez momento conmovedor que enaltece la amistad verdadera, esa que se construye compartiendo experiencias de vida. En sintonía con su ánima Seprentina cerró la pasarela de la quinta edición de Efecto: una verdadera celebración del diseño textil como arte, que demuestra que diseño de autor no es un mantra, sino una manera de crear y vivir el diseño.

Desfile EFECTO Quinta Edición. Salón de los Pasos Perdidos, Palacio Legislativo.