Chiara Defféminis convirtió la senda peatonal del Puerto de Buceo en pasarela para presentar Mambo, la colección debut de su marca Chi.

Imágenes: Pazos/Landarín

Con el horizonte de Montevideo y los colores del atardecer como escenario, la colección presentada conjugó estética de playa y ciudad en conjuntos de pantalón y camisa junto con faldas, camperas y trenchs. Los vestidos son súper femeninos y destacan dos versiones. Por un lado, los largos de corte recto, los de falda amplia, y los de ruedo irregular componen una imagen más sensual con sus tajos y escotes, mientras que los camiseros y las túnicas son frescos y descontracturados. Los maxibolsos, ideales para un fin de semana en la playa, destacaron por su versatilidad.

La colección fue creada partiendo de telas con rayas pintadas a mano, que evocan los recuerdos de la infancia de la diseñadora junto al mar. Los tonos vivos de rosa, anaranjado, amarillo y verde se lucieron sobre tonos crudos que expresan lo natural. Una vez más, Chiara Defféminis demostró su visión de los textiles como lienzos, tal como hizo en su colección cápsula VDamiani by Chiara. Sobre el trabajo artesanal de Mambo, comenta “los pintores por lo general usan lienzo, y me pareció un lindo vínculo. Cada diseño es como un cuadro viviente”. Así cada prenda rompe con la serialidad de la fábrica, luciendo orgullosamente detalles irregulares.

Cada pieza es única y especial: “que la pintura fuese hecha con tachos, en mesas largas y rodillos de pintor sobre el lienzo fue lo que más me gustó. Fue darle un toque muy humano a una industria que está cada vez más mecanizada”.


Los diseños se completaron con los accesorios de Rosario Puig, que tradujo la inspiración marítima en collares y aros con caracoles, junto a conchas marinas intervenidas de diferentes maneras. Esos elementos se lucieron con cuerdas de colores y en collares antiguos recuperados. Según detalla Chiara, los complementos le dan un toque de calidez y ornamentan de manera perfecta sus diseños geométricos.